El “síndrome del nido” durante el embarazo

Se acerca la llegada a meta, la recompensa se hizo esperar, por fin podremos conocer a nuestro bebé.  Cuando empezamos a ver esa meta, nuestro estado físico y psíquico ya están en las últimas, al contrario de lo que podemos pensar, seguramente no nos vemos agotadas sino que estamos eufóricas gracias al síndrome del nido.El síndrome del nido es un estado de ánimo eufórico, que suele aparecer en los 3 últimos meses del embarazo, aunque no es una ciencia exacta, muchas mujeres lo notan conforme se acerca el día del parto.

¿En qué consiste el “síndrome del nido”?

El “síndrome del nido” se traduce en una relación de acciones o comportamientos que ponemos en practica en los 3 últimos meses de embarazo más o menos. Una de estas actividades, la más frecuente, es la extra actividad en las tareas del hogar, es decir, nos pondremos a guardar la ropa, limpiar a fondo y ordenar la casa, pero no lo haremos como es de forma habitual, sino que nuestro impulso nos lleva a hacerlo de forma urgente.

El síndrome del nido no se da en todas las mujeres, pues también puedes sufrir el efecto contrario, sentirte agotada, sin ganas de hacer absolutamente nada. Esta situación es más frecuente en mujeres de carácter más tranquilo y relajado.

Estos síntomas se ven provocados principalmente por los cambios hormonales que actúan sobre nuestro comportamiento. La explicación se debe a que nuestra cabeza nos dice que quiere tener la casa en condiciones óptimas para cuando llegue el día donde nuestro deseado bebé entrará a su nuevo hogar.

Todo esto tiene su lógica debido a nuestro instinto maternal por desear lo mejor para nuestros hijos y que desde el primer día se encuentren bien en su casa, además podemos sumarle otro factor, cuando llegue vuestro bebé llegarán muchas visitas a vuestra casa por lo tanto querremos dar buena impresión.

¿Que debemos hacer o no hacer?

Mantenerse activa durante el embarazo no es perjudicial, al contrario, pero no debemos obsesionarnos ni realizar movimientos bruscos o ponernos en peligro, en la parte final del embarazo, deberemos mantener energías para el gran día. Por lo tanto no olvides que el niño no se dará cuenta que has limpiado los cristales, así que evita correr el riesgo de subirte a unas escaleras para limpiar los cristales, evita agacharte mucho para no tener dolor lumbar a continuación y recuerda mantener una postura correcta.

También está desaconsejado manipular productos de limpieza que puedan resultar dañinos para el bebé, así que vigila todo lo que haces, tu mente debe ser más fuerte que esos impulsos.

Canaliza esas necesidades de limpiar y ordenar la casa, realiza otras actividades como: pasear lo cual es muy bueno y beneficioso para el parto, cocina algún plato saludable y laboriosos, lee algún libro, prepara la habitación para la llegada del bebé o piensa en que quieres llevarte para cuando llegue el día tan esperado en el hospital. La idea principal aquí, es que te entretengas con otras cosas que pueden ser beneficiosas.

El “síndrome del nido” pretende que te obsesiones con las tareas del hogar pero no lo hagas, la obsesión lleva a que puedas tener problemas para conciliar el sueño y te producirá estrés por cosas innecesarias.

Debes guardar energías, no olvidéis que el bebé se lleva ya gran parte de nuestra energía, así que no corras el riesgo de sentirte agotada.

Si de verdad no puedes canalizar esos impulsos, te propongo que realices las tareas más sencillas que requieran de menor fuerza y energía, las demás pídele a tu pareja o algún familiar que te ayude, una de las ventajas de estar embarazada es que la gente siempre está dispuesta a ayudar y a veces debemos aprovechar esto.

Si has sufrido este síndrome estando embarazada, ¿pudiste canalizar esas repentinas ganas de limpiar? y ¿que hacías para entretenerte?

Elena Galvez

Bloguera Amante de los bebés y la lactancia materna

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